Las ferias requieren contar con un marco jurídico que las reconozca institucionalmente y les facilite la tarea de convertirse en mercados de excelencia. En Chile, los feriantes trabajan con un permiso precario o patente, que otorga el Municipio, pero que no les brinda seguridad sobre sus puestos de trabajo, ya que feriantes y una feria completa puede ser trasladada completa, según el criterio de la autoridad local.

En muchas partes del mundo, la legislación, fuera de este reconocimiento, fomenta su desarrollo como un elemento de identidad cultural de las ciudades y lugares que las albergan. La expresión más desarrollada son las ferias europeas, ejemplo de cómo pueden utilizarse los espacios públicos de una manera armónica, limpia y eficiente en la venta de productos alimenticios, manteniendo, al mismo tiempo, una identidad cultural que da carácter a barrios enteros. Para que ello se produzca, es necesario una política pública que impulse desarrollos legales, económicos y urbanísticos y se generen las condiciones que hagan de las ferias una actividad económica moderna y parte importante del mobiliario de servicios urbanos.

En nuestro país existe un Proyecto de Ley que se encuentra en la Comisión de Gobierno interior, en el Parlamento desde el año 2005. ASOF aboga por un marco regulatorio, como eje central para una verdadera construcción de política pública que apunte al desarrollo, consolidación y modernización de las ferias libres.