ASOF entrega sus condolencias al fundador del Diario La Cuarta, Diozel Perez

By 2 enero, 2012Sin categoría

El periodista autodidacta que llenó las vulcanizaciones de chicas en tanga y dignificó el habla popular, falleció víctima de un infarto el 1 de enero. Colaboradores y colegas recuerdan al hombre amante de los quiltros y la crónica roja.

Fuente: La Nación. Lunes 2 de enero de 2012|

A una edad inconfesable para algunos de sus cercanos, que la diplomacia detuvo en 79 años, fallecióDiozel Pérez Vergara, fundador del Diario La Cuarta. El nuevo año se llevó con él a un mecenas del periodismo de sucesos que fundó el diario popular después de cultivar la pluma durante más de 12 años en El Clarín.

Un 14 de noviembre de 1984, Pérez creó un diario orientado a un público que para entonces no se identificaba con ninguna de las publicaciones de la prensa local. Junto a un equipo de periodistas desahuciados por La Tercera, como le gustaba decir a él, dio origen a la experiencia más cercana al sensacionalismo de entonces.

“Era un montón de periodistas que estaban en una lista negra para ser despedidos. Cuando los convoqué les dije cara de palo: “Ustedes están en una lista mortuoria para algunos, pero acá tienen la opoortunidad de demostrarle a esa gente que están equivocados”. Les herí el amor propio y nos sacamos la cresta durante 3 años, pero así logramos sacar el tabloide más leído del país”, recordaba en alguna de las pocas entrevistas que dio en vida.

Rescató la pluma pícara y lacha que era el tono en El Clarín, pero podó el concepto de ariete político de entonces para crear un diario donde la característica era el lenguaje sencillo y la chica ligera de ropas en la portada. Hoy deja colegas no sólo en la prensa, sino también en la barra del café Haití de Ahumadadonde era habitué y uno de los más galantes parroquianos.

EL SATÉLITE DE LA FARÁNDULA

Alejado de la dirección por problemas de salud desde hace 3 años, Diozel Pérez aseguraba que su particular nombre fue escogido por su mamá como anagrama de «El Dios”. Siempre dijo sentirse distante del periodismo morboso y de la farándula. Sin embargo, su referente eran los tabloides sensacionalistas británicos que en este caso dieron cabida a tradicionales productos como las chicas turgentes de  La Bomba 4, una notable cobertura policial y también aciertos que se replicaron más tarde en la prensa más seria como las 2 páginas que dedicaba a la actividad gremial y sindical, la sección de servicios “El dedo en la llaga” y la columna de consejería emotiva “Ventanita sentimental”, donde, según el secreto a voces, era quien firmaba como Doctor Cariño. “La Cuarta nunca fue sensacionalista, porque evitaba el exceso y evitaba a toda costa la truculencia y la morbosidad”, dijo en una entrevista concedida a revista Qué Pasa en 1994.

Dentro de su imperio de humor y chilenismos en medio del exitismo de Copesa, Diozel Pérez cultivaba una veta animalista que sus compañeros de trabajo recuerdan como otra de sus características: “El viejo era conocido por su amor hacia los perros. Tenía como 10 perros cuando yo llegué a hacer la práctica acá el año 2001. Debajo de mi escritorio dormía una que se llamaba Yoko, era una quiltro muy bien alimentada que parecía barril”, recuerda Sebastián Foncea, uno de los delfines del imperio «pop».

En su parcela en Peñalolén, Pérez llegó a tener 40 perros recogidos de la calle y 9 gatas a las que esterilizaba. Sus amigos cuentan que una vez recibió la visita del presidente del Club Hípico. El director cuando se enteró que venía esta comitiva encerró a Teletón, un perro al que le faltaba una pata, en el baño y recibió a sus vistas en el amplio sillón de la oficina. Se le hizo entrega de un premio por su apoyo a la fusta y al retirarse, el directorio hípico completo se fue con sus trajes carísimos completamente cubiertos de pelos de perro.

La figura habitual era ver al jefe cargando una bolsa de comida para perros o llegar a la redacción con unpar de pollos asados que repartía entre sus quiltros favoritos, la mayoría recogidos de la calle. Cuando murió Teletón, Diozel Pérez se llevó las cenizas del animal a su oficina.

LA CHICA DE LA TAPA

El editor de Fotografía Ariel Morales, lleva cerca de 25 años en La Cuarta y conoció de cerca los demonios y virtudes del fallecido director. “Como jefe era como un papá, afectuoso a veces que te lo daba todo, pero si te mandabai una cagada te quitaba el saludo una semana». No toleraba a su gente masticando un dulce de menta para esconder el olor a trago. «Si llegabai con la caña al trabajo por ejemplo, te mandaba para la casa y te decía ‘¡No vuelvas más!’, pero igual después te llamaba por teléfono de vuelta”, agrega.

El fotógrafo también recuerda las polémicas portadas en las que algunas jóvenes se descubrían a sí mismas paparazzeadas en la portada del diario sin su consentimiento. Moreno cuenta que el director prefería las rubias y trigueñas por sobre las morenas y que lo enviaba a sacar cientos de fotos a bañistas de Reñaca. El problema era cuando la niña escogida para ilustrar la portada terminaba siendo la hija de un juez o de algún militar de importancia.

En un solo año llegábamos a tener 4 o 5 querellas distintas en las que él y yo debíamos ir a declarar a tribunales. Era bien problemático eso, pero Diozel solicitaba al juez que -para comprobar que la chica que salía de espaldas era la aquejada- ella misma debía posar como en la foto vistiendo el traje de baño en la sala. Al final los jueces y actuarios se cagaban de risa y la cosa no pasaba a mayores”, cuenta. Finalmente la solución fue enviar al trabajador hombre del lente a Mar del Plata y Brasil a traer suficiente material para el verano desde mediados de los ’90. “El director me mandó para allá unas 14 veces”, recuerda Morales.

Su estilo de trabajo consistía en reunirse con cada periodista en persona y evitar las pautas grupales.“No apuren el ganado flaco”, contestaba cada vez que desde las prensas le pedían las noticias del día siguiente. Cuando arreciaba la hora del cierre y no habían ocurrido crímenes o alguna noticia importante, confiaba en la filosofía bíblica: “Dios proveerá”.

Probablemente nunca tecleó una sola palabra en el Macintosh Classic de 1990  que tenía en su oficina, siempre hizo los titulares y sus crónicas en la vieja máquina de escribir Underwood en la que tecleaba velozmente. Al final sus secretarias pasaban en limpio a computador el material. “Se negó también durante mucho tiempo a hacer farándula, o a hacer pebre a un artista porque sí y aunque el tiempo cambió el norte del negocio, nunca renegó del sentido amarillista del diario que comandaba”, asegura un viejo colaborador.

Sin embargo, sus trabajadores creen que lo que prevalecerá de la escuela dejada por el director es latribuna entregada a quienes necesitaba ayuda. Hasta hoy los recepcionistas del Consorcio Periodístico de Vicuña Mackenna derivan automáticamente a las oficinas de La Cuarta a quien necesitaba ubicar a una persona extraviada, donantes de sangre o se le inunda la casa, por ejemplo.

Los funerales de Diozel Pérez se realizarán en la Parroquia Santa Ireneubicada en Walker Martínez 1530, La Florida. El sepelio será en el cementerio Parque del Sendero.