La necesidad en Valdivia de una feria libre modernizada

By 1 junio, 2016Regiones

feria libre de valdivia

Llevan medio siglo luchando por una feria libre distinta, techada, con servicios higiénicos y con todas las comodidades para los comerciantes, caseras y caseros, sin embargo la historia les ha jugado una mala pasada y no han fructificado los distintos proyectos, que se han impulsado desde distintos municipios, para modernizar una feria libre que es vital para la comunidad valdiviana.

El Sindicato de Comerciantes de la feria libre Valdivia a través de su Presidenta, Alicia Jara, hoy está recolectando firmas con los vecinos y es apoyado por movimientos ciudadanos y autoridades para transformar esta feria en un sitio seguro y resguardado de las lluvias. La feria libre hoy se coloca a la intemperie, 6 días a la semana, en distintos lugares para abastecer a barrios y poblaciones valdivianas, como Barrios Bajos, Menzel, Bernardo O´Higgins, San Luis, Isla Teja y Simpson.

La importancia de techar la feria, dicen sus 200 comerciantes, es primordial debido al clima en Valdivia y aseguran que la feria se ha quedado atrás y no cuenta con implementaciones básicas para proveer del servicio de alimentación saludable y otros artículos de primera necesidad, como se merecen los valdivianos.

Acá dejamos el completo reportaje del Diario Austral de Valdivia al respecto: http://www.australvaldivia.cl/impresa/2016/05/31/full/cuerpo-principal/2/

Comerciantes reiteran la urgencia de una feria central para Valdivia

LARGA ESPERA. Medio siglo de funcionamiento tiene la feria itinerante y sus dirigentes piden apoyo de las autoridades para tener un lugar definitivo, cómodo y seguro donde ofrecer sus productos.

Juan Carlos Hernández G.

«Necesitamos saber si las autoridades están o no junto a nosotros. Los invitamos a que piensen que aquí hay gente que aporta su trabajo a Valdivia y sigue siendo pobre. Nuestros comerciantes están más viejos y se están muriendo. Muchos llevan una vida trabajando a pleno sol en verano, bajo la lluvia y con frío en invierno. Necesitamos un compromiso sin importar los colores políticos. Necesitamos una feria central. Llevamos cincuenta años de espera y seguimos igual, sin soluciones».

El clamor de los integrantes del Sindicato de Comerciantes de Ferias Libres de Valdivia no es nuevo, como lo señalan sus dirigentes Alicia Jara Medina (presidenta), Leonardo Martínez González (ex presidente sindical y actual presidente regional de la Asociación de Ferias Libres) y el coordinador de los feriantes, Miguel Alarcón. «Estamos invitando a las organizaciones sociales, a todos nuestros clientes, a los políticos que quieran colaborarnos. Necesitamos que todos se pongan a trabajar en este proyecto y ahora», reiteran.

Para ellos, la necesidad de una feria central donde comercializar sus productos es un objetivo de primera necesidad. Y que no puede seguir esperando para camioneros, fruteros, paperos, dueños de bazares y de puestos de ropa. O sea, aspiran a un lugar permanente y apto para la realidad de cada uno de ellos.

Una feria, un barrio

La antigua feria libre de Valdivia comenzó a funcionar a comienzos de los ’60, bajo el puente Pedro de Valdivia y en los años ’70 se estableció en la calle Pedro Montt, entre el Coliseo Municipal y Baquedano. Era el lugar obligado de compra de los valdivianos todos los sábados, hasta que la iniciativa se amplió a otros sectores de la ciudad, Barrios Bajos, Menzel, Bernardo O’Higgins, San Luis, Isla Teja y Simpson, para llegar a tener presencia durante todos los días de la semana.

Hoy, la tradicional feria se desarrolla los lunes en Norte Grande (Las Animas), los martes en calle Baquedano (Barrios Bajos), los miércoles en Río Calle Calle (población Bernardo O’Higgins), los viernes en San Miguel (población San Luis), los sábados en Nueva San Luis (entre San Jorge y San Pedro) y los domingos en la población Menzel. Solamente los jueves no hay feria libre.

Los mismos dirigentes señalan que son alrededor de 200 los comerciantes que integran el gremio, de los cuales la mitad está sindicalizado. Caso aparte son los «coleros», que en un número aproximado a los 500 trabajan esporádicamente al final o al comienzo de donde se ubican los puestos de los feriantes y durante los días de mayor demanda.

Proyectos inconclusos

Luego de la formación del sindicato -a mediados de los años ’60- comenzó a germinar la idea de tener una feria central. A fines de los ’70 y por decisión municipal surgió el primer proyecto, que se concretó en los bajos de Pedro Montt, en el Parque Municipal, al final transformado en gimnasio y que hoy presta servicios al tenis, el judo y el tenis de mesa.

«No entramos todos, el local era muy chico y además, en ese tiempo se inundaba», señalan los dirigentes. Para esa época, los feriantes incluso cooperaron con recursos y materiales. Posteriormente, surgió el proyecto de ampliación de Pedro Montt y el cambio de lugar provisorio se hizo inevitable. Nueva San Luis fue el próximo destino de los sábados, hace ya más de una década.

En el intertanto, en 1995 -durante la alcaldía de Gonzalo Espinoza- se formuló un anteproyecto para construir una feria central en el sector de Avenida Francia con René Schneider. El actual diputado Iván Flores era director provincial del Serviu y en esa época y recuerda que al no haber fondos ministeriales para concretar la iniciativa, se decidió realizar una licitación por permuta y comenzar la construcción de la feria en terrenos aledaños. «El objetivo era que las empresas no pagaran en plata, sino en obras, pero no tuvimos oferentes», recuerda y agrega que más tarde -a fines de 2008- se concretó el traspaso de los terrenos a la futura Teletón, pero siguió vigente la idea de financiar la construcción de una feria al lado de la villa Nagasaki.

La segunda iniciativa a la que se refiere Flores surgió en 2006, bajo la alcaldía del hoy también diputado Bernardo Berger e incluso el intendente de la región de Los Lagos de esa época, Jaime Bertín, la calificó como uno de los seis proyectos prioritarios de su mandato, aunque dentro del mismo gobierno surgieron voces respecto a la «incompatibilidad» con el futuro Parque Urbano. Al mismo tiempo -recuerda Flores- había dos posiciones entre feriantes: quienes querían estabilidad y los partidarios de la itinerancia. «El proyecto estaba incompleto, pero teníamos el presupuesto y la decisión política para financiarlo. Después perdimos el gobierno y la conducción regional», recuerda.

Hoy

Pese al medio siglo de espera, los comerciantes valdivianos no se rinden. Actualmente, ellos mismos con apoyo de profesionales diseñan un plan estratégico de desarrollo y tienen conversaciones con personeros del Ministerio de Vivienda, de Bienes Nacionales, la municipalidad y los diputados Bernardo Berger e Iván Flores.

Un poco resignada, su presidenta, Alicia Jara, señala que «estamos comenzando prácticamente de cero», mientras realizan operativos sociales para reencantar y sensibilizar a la comunidad con sus ferias libres y con la necesidad de sus comerciantes: tener un lugar fijo y techado, donde atender a sus clientes. «Hay ferias techadas en Osorno, La Unión, Paillaco, Temuco. Y Valdivia se quedó atrás», reiteran.

Con el objetivo de tener el apoyo de la comunidad han organizado operativos y ya realizaron uno oftalmológico y otro dental. Además, ya tienen 5 mil firmas de apoyo hacia su petición, esperan juntar 20 mil y «demostrar que no es una necesidad solamente de quienes somos los comerciantes de la feria, sino también de una ciudad que nos apoya. El próximo paso de la campaña será pedir autorización para instalarnos en diferentes puntos de la ciudad. Con 20 mil firmas tendremos más respaldo y podremos mostrar que no estamos solos, sino que es la ciudad la que pide una feria techada», indica la dirigenta.

De paso, los dirigentes insisten en que -para ellos- el lugar ideal es a un costado de la actual calle Nueva San Luis (entre San Jorge y San Pedro), donde se ubican regularmente los sábados. «En su momento nos prometieron ese terreno, a cambio del de Francia con Schneider», recuerdan los directivos.

El tema del terreno no es fácil, pero los feriantes tampoco se cierran a que sea otro el lugar elegido. «Si no es aquí, queremos saber dónde, para saber hacia dónde vamos. Tenemos gente que nos va a hacer el proyecto, pero necesitamos el terreno. Nos quieren mandar a Las Marías, pero imagínense lo que pasaría: allá no llega nadie y la mayoría de nuestros clientes no tiene vehículo para ir tan lejos», agregan.

Además del tema estrictamente comercial, hay una serie de dificultades anexas que requieren una solución, desde la necesidad de servicios higiénicos, la basura diseminada y los inconvenientes que empeoran la calidad de vida de los vecinos donde se ubica la feria durante la semana.

«Sabemos que una feria es invasiva, que genera dificultades en el tránsito, que los vecinos tienen problemas incluso para salir y entrar a sus casas, que hay problemas de basura, etc. Por eso, una feria central y techada es lo mejor para la comunidad en su conjunto», indica Miguel Alarcón.

En este escenario, el llamado a las autoridades se repite una y otra vez: «Que se pongan los pantalones, el sombrero o lo que corresponda. Llevamos 50 años de espera, estamos organizados, pagamos nuestros permisos y esperamos soluciones ahora».

«No es una necesidad solamente de quienes somos los comerciantes de la feria, si no también de una ciudad que nos apoya… Estamos comenzando de nuevo, prácticamente de cero».

Alicia Jara

Pdta. Sindicato de Ferias Libres.

Elaboran plan estratégico

En diciembre de 2015, los comerciantes comenzaron a desarrollar su propio Plan Estratégico de la Feria Libre de Valdivia, con el apoyo y orientación de profesionales con los cuales han trabajado en cursos de perfeccionamientoy asesoría para mejorar su actividad. Entre sus fortalezas destacan la amplia trayectoria de los comerciantes socios del sindicato; el conocimiento de los factores que inciden en el funcionamiento exitoso de la feria y la constante disposición de sus socios y directivos por reactivar el trabajo asociativo y participar en instancias de capacitación y fortalecimiento de su agrupación.